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El coste de la vida diaria en Gambia empuja a los jóvenes al ‘backway’ hacia Canarias

La falta de empleo, el encarecimiento de productos básicos y la presión familiar empujan a muchos jóvenes gambianos hacia la migración irregular, pese al descenso de llegadas a las Islas.

Redacción28 de junio de 2026SECCIÓN: migracionASISTIDO POR IA
Foto: Clars Puk / Unsplash

Una decisión que empieza lejos del mar

En Gambia, la ruta hacia Canarias no empieza en una playa ni cuando un cayuco —o kulung, como lo llaman en el país— se hace a la mar. Empieza mucho antes: en las casas donde el dinero no alcanza, en los mercados donde los precios suben y en los jóvenes que, tras estudiar o aprender un oficio, siguen sin encontrar un trabajo estable. A la migración irregular muchos la llaman allí el backway, el camino de atrás, la vía peligrosa que se presenta como una posibilidad de futuro.

Según la información publicada por El Día y La Provincia, el salario medio en el país ronda los 5.000 dalasis, unos 100 euros al mes, una cantidad insuficiente para cubrir necesidades básicas como comida, escuela, transporte o atención médica, en un contexto en el que apenas existen redes de protección social.

La presión se entiende mejor al observar algunos precios. En los mercados gambianos, un kilo de arroz puede moverse entre los 50 y los 72 dalasis en zonas urbanas, y llegar hasta los 125 en áreas como Basse, de modo que llenar la despensa consume buena parte del presupuesto familiar.

Sin salario mínimo y con alto desempleo

Adrian Corish, activista y creador del Centro Africano de Asesoramiento Migratorio, resume esa realidad: «En Gambia no existe un salario mínimo y lo que ganan muchas familias no alcanza para vivir. En ese contexto, la migración irregular acaba presentándose como la única salida posible».

El desempleo juvenil es uno de los principales motores. Según datos recogidos por Al Jazeera y por el activista Yahya Sonko en declaraciones a The Point, la tasa de paro juvenil en el país se sitúa en torno al 41%. Para Gambia, las remesas tienen un peso significativo: según datos del Banco Mundial citados por Al Jazeera, representaban en torno al 26% del producto interior bruto.

La decisión de marcharse rara vez es individual. En muchas familias, los hijos son vistos como el futuro económico del hogar; de ellos se espera que ayuden a pagar comida, medicinas, matrículas o deudas. A esa presión se suman las imágenes que llegan desde Europa: casas levantadas con remesas, fotos en redes sociales y relatos de éxito que pocas veces muestran el otro lado del viaje.

Comunidades costeras y nuevos puntos de salida

En las comunidades vinculadas a la pesca, muchos jóvenes aseguran que cada vez es más difícil vivir del mar, y la falta de ingresos empuja a mirar hacia el mismo Atlántico que antes daba sustento como ruta de escape. Gambia es punto de salida no solo para gambianos, sino también para migrantes de otros países africanos que buscan alcanzar Canarias.

La Agencia Dubawa y medios gambianos documentan el surgimiento de nuevos puntos de partida, como Tanji, Barra y, especialmente en los últimos meses, Jinack, en la Región de la Ribera Norte. Según estos relatos, las redes de tráfico cobran entre 50.000 y 90.000 dalasis por persona (aproximadamente entre 800 y 1.350 dólares). Entre julio y agosto de 2025, el Departamento de Inmigración de Gambia interceptó más de 5.000 migrantes que intentaban salir del país de forma irregular, según Dubawa.

Menos llegadas, pero una ruta más letal

El fenómeno se produce en paralelo a un descenso estadístico de las llegadas. Según Frontex, las detecciones en la ruta de África occidental, que afecta a Canarias, cayeron un 71% en los cinco primeros meses de 2026, con 3.200 casos, gracias a las medidas de vigilancia de países como Mauritania, Senegal y Gambia. En el conjunto de 2025, esta ruta registró el descenso más pronunciado de todas las europeas.

La agencia europea, no obstante, advierte de que Gambia y Guinea fueron los únicos países donde aumentaron las salidas en 2025, y que las rutas desde estos territorios son más largas y arriesgadas. La organización Caminando Fronteras subraya que, pese a la caída de las llegadas, la ruta atlántica continúa siendo la más letal: en los primeros cinco meses de 2026 documentó 635 víctimas en ella, y señala que de cada 100 personas que llegaban en 2025, alrededor de 14 morían; en 2026 esa cifra sube a 21.

Activistas migratorios gambianos, encabezados por Ebrima Drammeh, cifraron en torno a 893 los jóvenes gambianos fallecidos en 2025 en el backway, de los que 840 habrían muerto en el mar, según datos presentados en una rueda de prensa en enero de 2026 y recogidos por The Alkamba Times.

Desde las Islas, donde la ruta atlántica se mide muchas veces en cifras de llegadas, mirar hacia la vida cotidiana en Gambia permite comprender que cada cayuco es también el síntoma de una crisis que empezó mucho antes de tocar la costa canaria.

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